Por la bajante del río Paraná se descubrió un barco hundido desde hace más de cien años

El hallazgo se realizó cerca de la localidad de Ita Ibaté, luego de que por la bajante del río dejara los restos a muy pocos centímetros de la superficie.

En los últimos días, durante la bajante histórica del nivel de agua del río Paraná, quedaron a muy pocos centímetros de la superficie los restos de un barco hundido que data de más de 100.

Se trata de una embarcación que se usaba hacia fines del siglo XIX o principios del siglo XX para trasladar cueros, maíz y mandioca, entre otras mercaderías. No quedó registro escrito pero la tradición oral mantenía vivo el recuerdo, en parte como historia y también como leyenda, de su naufragio en el Paraná, cerca de la localidad correntina de Ita Ibaté, a unos 140 kilómetros de Posadas.

Se trataba de un barco de vapor a rueda, como los que se popularizaron en el río Missisipi y el Missouri desde el siglo XIX, y que llegaron a muchos rincones del mundo. Tenía unos veinte metros de eslora y prestaba servicios a la estancia de la familia Toledo Álvarez Núñez, según contó Raúl Soperez, dueño de unas cabañas que se encuentran frente al sitio donde se hizo el descubrimiento.

Cualquiera que por estos días se acerque en lancha podrá verlo sin demasiado esfuerzo, ya que una parte de la estructura quedó a veinte centímetros de la superficie.

La Prefectura señalizó el lugar para evitar accidentes con otras embarcaciones, retiró el ancla para preservarla, enviaron buzos y filmaron con un dron para capturar imágenes claras del naufragio.

Cuándo veremos a los cruceros que debían inaugurarse en 2020

Virgin Voyages, Carnival, Ritz Carlton y Celebrity Cruises -entre otras- postergaron las inauguraciones de su barcos. ¿Pero cuándo los veremos navegar?

La crisis desatada por el coronavirus impactó a las compañías de crucero en dos frentes: con la suspensión de sus viajes y la postergación de la llegada de nuevas embarcaciones a sus flotas.

Las cancelaciones de las inauguraciones cayeron como fichas de dominó, y los directivos las reprograman sin tener una certeza de cuál puede ser la fecha ideal para botar a los flamantes cruceros.

Causas propias y ajenas

Las postergaciones se dan por dos causas principales: algunos barcos están listos para navegar pero no pueden por la situación de emergencia sanitaria, y otros todavía se encuentran en los astilleros, cerrados hasta que los gobiernos autoricen la vuelta a los puestos de trabajo.

Uno de los cruceros más esperados, el Scarlet Lady de Virgin Voyages, tuvo que cancelar su inauguración a pocas semanas de su primer viaje, programado para el 1 de abril desde Miami.

La embarcación, que prometía revolucionar el sector con un ‘crucero para los que no les gustan los cruceros’, llegó a realizar un pre viaje para invitados VIP y periodistas por Gran Bretaña, pero mientras cruzaba el Atlántico a mediados de febrero para presentarlo ante los medios el Covid-19 se expandía por el mundo.

Finalmente, la compañía fundada por Richard Branson decidió cancelar la presentación en sociedad para el 7 de agosto.

Inauguración virtual

También estaba listo para el acto de presentación el Celebrity Apex, el innovador crucero de la clase Edge de Celebrity Cruises.

El barco había sido entregado por los astilleros Chantiers de l’Atlantique, y estaba todo listo para la ceremonia que se iba a celebrar en Southampton, con el primer viaje agendado desde Barcelona para el 12 de mayo.

Pero el barco al final no navegó ni una milla, la compañía ofreció una inauguración virtual a modo de consuelo, y se baraja que la presentación tendrá lugar recién a fin de año en Florida.

Mantener la expectativa

El National Geographic Endurance también tenía todo preparado para su viaje inaugural en el océano Artico en abril, para demostrar la sofisticación de este crucero de expedición.

El astillero Ulstein Verft lo entregó a tiempo en marzo, pero la compañía Lindblad aceptó que el calendario era inviable y reprogramó la primer salida para el 14 de noviembre.

Como con el Celebrity Apex, la naviera mantiene el interés de sus futuros viajeros con un video en el que revela cómo será su viaje por sitios remotos.

Un retraso tras otro

Entre las navieras afectadas por el cese de operaciones de los astilleros se encuentra Ritz-Carlton Yacht Collection.

La paralización de actividades del fabricante gallego Hijos de J. Barrera postergaron la recepción del Evrima de junio de este año para abril de 2021.

Este astillero de Vigo pensaba entregar este crucero en marzo, pero cinco meses antes reconoció que no llegaba a tiempo y pusieron como fecha límite el 14 de junio. Pero nadie se esperaba la llegada de la pandemia.

Freno en los astilleros

La naviera de lujo Crystal Cruises soñaba con que en agosto debutara el Crystal Endeavour, su nuevo crucero para solo 200 pasajeros.

Pero el cierre temporal de los astilleros MV Werften le obligó a reprogramar el viaje inaugural para el 14 de noviembre, con un trayecto de dos semanas por Tasmania y los fiordos neozelandeses. Además la compañía tuvo que cancelar todos los viajes programados desde el verano hasta octubre de este año.

En Princess Cruises también tuvieron que reprogramar la llegada del Enchanted Princess, su nuevo barco de 3.660 pasajeros, por la paralización de trabajos en los astilleros.

La embarcación se encuentra en la factoría de Fincantieri, en Italia, y la fecha del 31 de julio se canceló sine die, aunque algunos medios aventuran que podría llegar en agosto.

Carnival confía en llegar a tiempo

Otro de los cruceros más esperados, el gigantesco Mardi Gras de Carnival, esperaba ser inaugurado el 31 de agosto en Copenhague. Pero a finales del año pasado el astillero Meyer Turku se atrasó con los trabajos finales y forzó a la naviera a reprogramar la presentación para el 14 de noviembre.

Por ahora no hay señales de que la pandemia afecte a su calendario, ya que la factoría de Finlandia donde se construye mantiene su actividad, informa The Points Guy.

Pero la compañía no permite reservar ninguna fecha hasta el 27 de marzo, debido a que las plazas para el invierno están completas, informó un portavoz de Carnival a ese medio.

Tras varios retrasos Carnival tiene al 14 de noviembre como la fecha de salida del Mardi Gras. Por ahora no hay retrasos a la vista

En la planta de Meyer Turku también se está construyendo el Iona de P&O Cruises, el barco más grande que estará basado en el Reino Unido. Con una capacidad de 5.200 pasajeros, pensaba realizar su primer viaje desde Southampton el 14 de mayo hacia Noruega.

No hay una fecha definida para su bautizo, pero la compañía británica canceló todas las operaciones hasta el 31 de julio.

El astillero Chantiers de l’Atlantique este 27 de abril retomará su actividad, y seguirá adelante con la construcción del MSC Virtuosa, que deberá entregar en septiembre.

El barco, con 177.100 toneladas y una capacidad de 4.888 pasajeros, será uno de los más grandes de MSC Cruises, junto con su gemela Grandiosa.

Los argentinos que pasan la cuarentena en un crucero donde hubo muertos por coronavirus: “Es una pesadilla”

Claudia y Juan Henning se embarcaron en el crucero Zaandam, el 7 de marzo en el puerto de Buenos Aires. En medio del viaje de placer, el virus se expandió cerrando todos los puertos. Ellos, junto a 10 compatriotas más, no pisan tierra firme desde hace un mes. En el barco hubo contagiados y muertos por COVID-19

Claudia y Juan Henning se encontraban en su camarote esperando nuevas noticias, deseaban saber cuándo iban a poder bajar del crucero que se transformó en una pesadilla desde que comenzó la expansión del coronavirus. Empezaron a escuchar ruidos en el pasillo, extraño. Ya no había casi pasajeros dentro de la nave, solo quedaban 12 argentinos más. De repente por debajo de la puerta ingresó una especie de spray con una olor fuerte. Nauseabundo. Claudia junto a Juan comenzaron a vomitar inmediatamente. La tripulación estaba desinfectado la embarcación, por el virus. Claudia no bien se recuperó tomó sus guantes y su barbijo y rompió la regla. Salió corriendo de la habitación hasta encontrar una cámara de seguridad. Se la acercó y comenzó a gritar, desesperada, que la saquen de allí, que no aguantaba más.

“Aquel día el encierro me pudo, entre en un estado de ira y por el miedo a la locura que tiene la gente, por primera vez vino a verme un tripulante con cierta jerarquía para decirme que me calme y que tenía que volver a la habitación. A lo que mi esposo, que me siguió, le empezó a gritar al tipo este que nos iban a asesinar con esos solventes que lanzaron y gracias a eso, ahora, por lo menos, estamos en un camarote un poco mejor”, le contó Claudia a Infobae cumpliendo casi un mes de encierro dentro de su camarote.

La última vez que pisaron tierra firme fue el 17 de marzo y desde aquel día que en ningún puerto los deja desembarcar. En el medio de lo que ya era un desafortunado viaje de placer por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo iban a pasar allí dentro, pasó lo peor. Arriba de la nave murieron 4 personas con síntomas de coronavirus

La última vez que pisaron tierra firme fue el 17 de marzo y desde aquel día que en ningún puerto los deja desembarcar. En el medio de lo que ya era un desafortunado viaje de placer por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo iban a pasar allí dentro, pasó lo peor. Arriba de la nave murieron 4 personas con síntomas de coronavirus

Claudia y Juan Henning son pareja. Habían decidido tener unas vacaciones sobre el mar. Querían conocer las Islas Malvinas y después pasear por el sur chileno, que eran las atracción principales del viaje. Así se embarcaron en el crucero Zaandam, de la empresa Holland America Line, el 7 de marzo pasado en el puerto de Buenos Aires. El plan era tener una vacaciones distintas, conocer un destino exótico, tal vez único, por lo que significa, y volver a casa para contar de qué se tratan aquellas islas. En el medio de la aventura, el coronavirus se esparció por el mundo, llegó a región y los Gobiernos de todo el mundo comenzaron a tomar medidas sin precedentes en lo que significa la salida y la entrada de las personas a sus países.

El viaje se transformó en una pesadilla flotante. La última vez que pisaron tierra firme fue el 17 de marzo y desde aquel día que en ningún puerto los dejan desembarcar. En el medio de lo que ya era un desafortunado viaje de placer por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo iban a pasar allí dentro pasó lo peor. Arriba de la nave murieron 4 personas con síntomas de coronavirus y cientos de pasajeros se reportaron con las mismas dolencias. Pocos días después se confirmó: el virus había entrado al barco. Desde aquel día, el 22 de marzo pasado, que están encerrados en distintos camarotes sin poder salir por orden de la tripulación.

El crucero deambuló por el mar durante varios días sin destino, probando bajar en algunos puertos, pero nada. Ningún país los aceptaba. Tal crítica fue la situación después de los muertos que, en el medio del camino, en el canal de Panamá, tuvieron que cambiar de barco. Al crucero Rotterdam, donde se encuentran ahora, de la misma empresa. En un operativo que contó con la ayuda de varias naciones, con idas y vueltas diplomáticas, lograron atravesar el canal en la nueva nave. Hasta que llegaron al puerto de Fort Lauderdale, en Florida, donde la mayoría de los pasajeros del crucero fueron llevados de vuelta a sus países. Allí, la pareja vivió un desafortunado hecho, una falsa promesa. En un principio iban a ser llevados en un vuelo chárter pagado por la empresa hacia Montevideo y desde allí, el Gobierno nacional los iba a traer al país. Pero nada de eso pasó y se frustró el plan cuando estaban por abordar el avión.

Imagen de archivo. Un buque de suministros es visto junto al crucero Zaandam, donde murieron cuatro pasajeros, fotografiado desde la costa de Ciudad de Panamá, Panamá. 27 de marzo de 2020. REUTERS/Erick Marciscano

Imagen de archivo. Un buque de suministros es visto junto al crucero Zaandam, donde murieron cuatro pasajeros, fotografiado desde la costa de Ciudad de Panamá, Panamá. 27 de marzo de 2020. REUTERS/Erick Marciscano

Lo único que pedimos es no seguir flotando. Hace un mes que estamos en movimiento. Es el día de hoy que quiero saber por qué estoy acá, en el medio del mar, sin rumbo, no tenemos ni idea a donde vamos tampoco. Queremos que llegue al Gobierno este mensaje”, relató Claudia. La embarcación se dirige a las costas de Bahamas, según informaron.

Aún quedan 12 argentinos dentro de la nave Rotterdam, a la espera de que las autoridades los dejan bajar.

Mientras tanto, sus horas, sus minutos, las pasan encerrados en un camarote sin poder salir, el último pedazo de tierra firma que vieron fue hace pocos días, a pocos metros, tenían el cemento del puerto de Miami, que les marcaba que cada vez estaban más cerca de salir de ahí. Pero todo cambió.

imagen desde el balcón del crucero antes de ir del puerto de Miami

imagen desde el balcón del crucero antes de ir del puerto de Miami

El crucero deambuló por el mar durante varios días sin destino, probando bajar en algunos puertos, pero nada. Ningún país los aceptaba. Tal crítica fue la situación después de los muertos que, en el medio del camino, en el canal de Panamá, tuvieron que cambiar de barco. Al crucero Rotterdam de la misma empresa.

El crucero deambuló por el mar durante varios días sin destino, probando bajar en algunos puertos, pero nada. Ningún país los aceptaba. Tal crítica fue la situación después de los muertos que, en el medio del camino, en el canal de Panamá, tuvieron que cambiar de barco. Al crucero Rotterdam de la misma empresa.

“Quedamos atrapados, estamos desesperados. Queremos que se nos saque de este lugar. Necesitamos eso. Nos quedamos encerrados en un barco, qué es lo que pasa. No sabemos nada, no sabemos por qué seguimos encerrados acá”, le dice Claudia a Infobae mientras espera novedades urgentes sobre su futuro.

“La responsabilidad de esto lo tiene nuestras autoridades nacionales, tiene que hacer algo para sacarnos de este barco como lo ya lo hizo con 1300 europeos que ya están sus casas. Somos 12 pasajeros fantasmas. Estamos en el medio mar. ”, agrega Claudia

La situación para los que están dentro del barco fue cambiando a partir del incremento de los problemas. Primero los puertos de todos los países de la región que les negaron desembarcar, luegos pasajeros y tripulantes enfermos, después cuatro pasajeros muertos con sospechas de coronavirus y por último la confirmación que el virus había entrado al barco.

Claudia mirando por la ventana del anterior camarote, en el barco donde fallecieron 4 pasajeros

Claudia mirando por la ventana del anterior camarote, en el barco donde fallecieron 4 pasajeros

De este modo, sus días de encierro fueron de peor a mejor. “Hubo un momento en que no hubo alimentos. Y comíamos lo que se podía, con mucho miedo. Porque en el momento que explotó el brote del virus en el barco, no queríamos ni comer por miedo a contagiarnos. El barco no contaba ni con barbijos, ni con las medidas suficiente de control como para darnos seguridad”, contó Claudia.

Recién hace dos días empezamos a comer bien. Saludable. Por suerte agua nunca nos faltó”, siguió.

Cualquier movimiento que llega desde el otro lado de la puerta, se transforma en una preocupación dentro del camarote por el miedo a que el virus ingrese por el lugar menos pensado. “Lavamos todo antes, platos, cubiertos, todo”, aclaró.

Luego, el tema de la higiene es otro de los asuntos. “Lavamos con jabón y lo colgamos en el baño. No se nos retiran las toallas, por temas de sanidad, así también las lavamos. Hacemos todo dentro de estas cuatro paredes, siempre nos dejaron jabón y papel higiénico”, contó.

“No podemos salir al pasillo. La puerta de salida la llamamos ´la puerta prohibida´. Ahora estamos viviendo con lujos, la verdad. En el otro camarote en el que estábamos antes pasamos momentos muy malos. Casi sin comida, mucha tensión. Estamos mejor ahora, pero hace un mes que estamos flotando.

Por otro lado, Claudia, dijo: “Además a todo esto hay que agregarle la cuota de que estás sobre el mal y el barco se mueve. Podés tener días de un mar tranquilo, o días con el mar enojadoYo tuve dos enteros días en el otro barco mientras navegábamos, en los que vomité por el malestar que me generaba el movimiento del crucero”.

“No podemos salir al pasillo. La puerta de salida la llamamos ´la puerta prohibida´. Ahora estamos viviendo con lujos, la verdad. En el otro camarote en el que estábamos antes pasamos momentos muy malos. Casi sin comida, mucha tensión. Estamos mejor ahora, pero hace un mes que estamos flotando. Y estamos en el medio del mar, sin rumbo. Sin saber a donde vamos a ir parar”, relató.

Los 12 argentinos dentro del crucero aguardan novedades. Según lo que les comunican, Cancillería está en tratativas para sacarlos de allí y ponerlos en vuelo en chárter, pero ya no tienen muchas ilusionesEs lo que más queremos que esta pesadilla termine de una buena vez y para siempre para volver a casa”, concluyó Claudia.

Cómo evoluciona el transporte marítimo a la epidemia del coronavirus

Los efectos del nuevo brote de coronavirus (COVID-19) se siguen sintiendo en el transporte marítimo, aunque en menor medida.

Hasta ahora la Organización Marítima Internacional (OMI) no ha exigido restricciones de viajes, pero algunas navieras y autoridades portuarias, sobre todo en China, han tomado medidas extraordinarias.

La naviera francesa CMA CGM informó respecto del impacto operativo derivado del COVID-19 que se encuentra ocupada en la salud y bienestar de su personal y socios en China, por lo que implementó un esquema de trabajo en casa para su personal, quienes de manera remota continúan brindando servicios hasta que sus oficinas vuelvan a operar el próximo 2 de marzo, sujeto a revisión adicional.

Trabajo Remoto

Por su parte, la alemana Hapag-Lloyd dio a conocer que sus oficinas en China, excepto Wuhan, se encuentran abiertas con los miembros del personal seleccionados para tareas críticas. Así, las operaciones de negocios están siendo apoyadas por personal que trabaja de forma remota con acceso a la red de Hapag-Lloyd.

“Todas las terminales y depósitos ya están abiertas. Sin embargo, algunos todavía están funcionando con capacidad limitada. Por otra parte, la escasez de transporte terrestre sigue siendo un problema. En caso de requerir cualquier información adicional en una ubicación específica, por favor llegar a su oficina local”, añadió la naviera.

A su vez, la marítima más grande del mundo, Maersk, detalló ayer que la mayoría de las provincias en China están reanudando gradualmente el trabajo. Las autoridades locales requieren que las empresas presenten solicitudes de aprobación para reanudar el trabajo, demostrando su capacidad para garantizar procesos de seguridad estrictos y mantener una higiene adecuada para las existencias consumibles, etc. La escasez de mano de obra sigue siendo un problema para muchas fábricas, debido a las políticas locales de cuarentena.

WUHAN Espera

“Para proteger de la mejor manera posible la seguridad y la salud de nuestro personal y sus familias, la mayoría de nuestros colegas continúan trabajando desde casa mientras nuestro servicio de atención al cliente está en funcionamiento. Desde el 17 de febrero, todas las oficinas de Maersk están abiertas, excepto nuestra oficina de Wuhan, donde las vacaciones se extendieron hasta el 20 de febrero”, enfatizó.

Respecto de las operaciones de terminales, sostuvo que continúan cargando y descargando buques, manejando los volúmenes actuales, salvo saturación para carga refrigerada en las terminales de Ningbo, Shanghái y Tianjin; además del patio de la terminal de Nanjing que está lleno debido a la demora en el retiro de la mercadería.

“Todos los depósitos de terminales marítimas permanecen abiertos. El servicio de retiro de vacíos y devolución en carga funciona normalmente. Todos los depósitos fuera del muelle han reanudado el trabajo”, destacó Maersk.

Falta de Camiones

Por otro lado, la mayoría de proveedores de camiones han reanudado sus operaciones, sin embargo, con menos del 50% de su oferta laboral, ya que todas las compañías de camiones deben seguir las restricciones locales para recibir un permiso para reanudar la operación.

La capacidad de transporte por camión sigue siendo un desafío clave, debido a las políticas y restricciones locales.

“Para mitigar el problema de la capacidad de transporte, Maersk está introduciendo un servicio multimodal desde el río Yangzi, especialmente en las áreas de Suzhou, Wuxi y Changzhou, donde conectamos el transporte de primera milla del centro de la ciudad con el servicio de barcazas o ferrocarriles a la terminal de Shanghai y lo vacía el equipo disponible en estas áreas de la ciudad”.

A su vez, los vuelos de pasajeros permanecen cancelados, pero los cargueros reanudarán el servicio esta semana, aunque las cancelaciones se realizarán con poca advertencia si los volúmenes no son suficientes para soportar un vuelo. Por lo tanto, puede haber demoras debido a cancelaciones de vuelos de última hora desde esta semana en adelante.

En tanto, hoy comenzará el desembarco de 3200 personas, entre pasajeros y tripulantes, que se encuentran a bordo del crucero Diamond Princess, en cuarentena desde el 3 de febrero en Yokohama, en Japón. El crucero tiene confirmados 542 casos positivos de COVID-19 a bordo.

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