Los cargadores pagarán facturas millonarias para descarbonizar el transporte marítimo

Los importadores y exportadores tendrán que asumir un factura multimillonaria en sus cuentas de explotación por los costes de descarbonización que los armadores trasladarán para cumplir con la regulación de la UE destinada a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En concreto, según la consultora internacional Drewry, “el coste anual oscilará entre los 3.500 y los 14.500 millones de dólares, dependiendo de la evolución del transporte marítimo hacia barcos propulsados por gas natural licuado (GNL) o por otros combustibles más ecológicos en sustitución de los fueles tradicionales”.

Con el objetivo de reducir un 50% las emisiones de GEI para 2050, la UE será la primera región del mundo en aplicar el ‘impuesto al carbono’ en el transporte marítimo a través del sistema de comercio de emisiones de dióxido de carbono (ETS), lo que obligará a los armadores a comprar derechos de manera gradual a partir de 2023. El sistema comunitario penalizará a los armadores que usen combustibles fósiles tradicionales, y se aplicará no solo a los transportes dentro de Europa, sino también a los realizados hacia y desde el continente.

El sistema europeo de comercio de emisiones se aplicará también a los viajes realizados hacia y desde el continente

La consultora analiza la factura de la descarbonización teniendo en cuenta el uso de diferentes combustibles: los de muy bajo contenido en azufre (VLSFO), de origen fósil y de uso extendido en la industria; el gas natural licuado (GNL), que tendrá un papel principal en la transición energética; y los fueles verdes como el metanol y el amoníaco. En los tres casos, asume que la UE impondrá la propuesta más ambiciosa que tiene encima de la mesa para el transporte marítimo, que es la aplicación de un precio de 200 euros por tonelada de emisión.

Para los buques propulsados por fueles del tipo VLSFO, el nuevo gasto que afrontarían los cargadores alcanzaría los 3.500 millones de dólares en Europa en 2024. Es decir, un contenedor de 20 pies paga ahora 187 dólares por el coste del combustible. En 2024, incluido el impuesto al carbono, el recargo por combustible sería de 237 dólares, lo que supone un incremento de 50 dólares, según datos de Drewry. El precio de una tonelada de VLSFO fue de 568,50 dólares en el puerto de Rotterdam la semana pasada, según datos de Ship&Bunker.

Por su parte, en el caso de buques propulsados por GNL, la factura endosada a los cargadores alcanzaría los 14.500 millones de dólares en 2024. En concreto, el coste por combustible para un contenedor de 20 pies pasaría de 354 a 421 dólares al sumarle el impuesto al carbono de la UE, lo que supondrá un aumento de 66 dólares. El precio del GNL fósil ha llegado a máximos históricos por la pandemia y los problemas en la cadena de suministro. Por ejemplo, según Ship&Bunker, estos días se paga a 1.854 dólares/tonelada en el puerto de Rotterdam. No obstante, los expertos asumen que el GNL volverá en los próximos años a los precios previos a la pandemia, cuando se situó entre los 200 y los 400 dólares/tonelada. La flota mercante mundial dispone de 1.000 buques que pueden usar GNL, lo que supone el 1,6% de la misma, y hay otras 700 unidades bajo pedido en los astilleros, según el shipbroker Clarksons.

El observatorio de Drewry no avanza los costes derivados del transporte marítimo con buques propulsados por fueles renovables como el amoníaco y el metanol, porque “la tecnología y la infraestructura de suministro no están listas” para estos combustibles verdes. No obstante, el amoníaco y el metanol van a jugar un rol protagonista en la descarbonización de la industria, que hoy depende en gran media del petróleo. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en un escenario de cero emisiones en 2050, el amoníaco cubrirá el 45% de la demanda de la combustible marítimo, el hidrógeno y la bioenergía, a partir de los cuales se obtiene el metanol, satisfarán un 20% cada uno, y el 15% restante procederá del petróleo.

Los datos publicados por Drewry no incluyen los gastos operativos en los que tendrán que incurrir los armadores para adaptar sus flotas a las normativas ambientales europea e internacional. Estos oscilarán entre los 8.400 y los 30.000 millones de euros anuales para lograr el compromiso de cero emisiones, según la sociedad de clasificación DNV.

Los grandes armadores de línea regular han comunicado a sus clientes el gasto motivado por la regulación europea

Aunque los principales armadores de línea regular, caso de Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC), ya han comunicado a sus clientes que prevén trasladar el gasto que supone la regulación comunitaria, “muchos de los mayores importadores y exportadores del mundo no disponen de la suficiente información sobre las implicaciones de las nuevas normativas de emisiones y los miles de millones de dólares que se sumarán al precio de los fletes en el futuro”, explican desde Drewry. En julio pasado, con el objetivo de cubrir la tasa comunitaria al carbono, Maersk ya anunció que planeaba introducir recargos de 170 euros para un contenedor de 40 pies en sus servicios de Asia al norte de Europa y de 185 euros en los trayectos del norte de Europa a Estados Unidos. En la misma línea, MSC comunicó la semana pasada que proyectaba introducir un recargo de 138 euros para un contenedor de 40 pies en sus servicios de Asia al norte de Europa. En ambos casos, los gastos están calculados en base a un precio de 90 euros por tonelada de emisión.

Transporte marítimo y su compleja ruta hacia la descarbonización

COP27 ha servido como fondo, al menos, para mostrar algunas buenas intenciones

En Sharm el-Sheij, Egipto, desde el 6- hasta al 18 de noviembre- se lleva a cabo la 27 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2022, conocida como COP27 (Conferencia de las Partes de la CMNUCC). Sin embrago, con el deterioro económico mundial y la guerra en Ucrania mediante (que esta semana volvió a intensificarse) no se fijaron en la antesala muchas expectativas en cuanto a un nuevo impacto en el transporte marítimo, sector responsable del 3% de las emisiones mundiales, el cual no ha mostrado señales claras de una ruta definitiva hacia la descarbonización.

En todo caso, buenas intenciones y gestos no han faltado, en esa línea se puede citar un nuevo plan de acción, lanzado por organismos de la ONU, armadores y sindicatos que establece recomendaciones para mejorar las habilidades de la gente de mar para cumplir con los objetivos de descarbonización del transporte marítimo.

También se puede contar la “Declaración conjunta sobre el hidrógeno verde y el transporte marítimo verde”, firmada por los principales actores de la cadena de valor del transporte marítimo y los mayores productores de hidrógeno verde, en la que se comprometen a producir y utilizar de forma rápida y ambiciosa combustibles bajos en carbono basados en el hidrógeno verde durante la presente década con el fin de lograr la plena descarbonización en 2050. Contempla la puesta en marcha de buques de alta mar, comercialmente viables y de cero emisiones a partir de 2030; aumentar de la producción de hidrógeno verde hasta 5,5 millones de toneladas al año en 2030 y descarbonizar el sector a más tardar en 2050.

Transporte de combustibles

Lo complejo es el paso de las buenas intenciones a la puesta en marcha de las iniciativas, más aún, considerando que 2050 está a la vuelta de la esquina. Así lo demuestra el informe Shipping’s Role in the Global Energy Transition publicado el 15 de noviembre por el Centro Tyndall de la Universidad de Manchester, que pese a reconocer el importante papel que desempeñará el sector en el transporte de los combustibles verdes necesarios para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, halló una enorme brecha enorme entre los proyectos anunciados por los gobiernos y lo que efectivamente se requiere para alcanzarlos.

A saber, el mundo necesita entre 50 y 150 millones de toneladas de hidrógeno bajo en carbono para 2030, pero los proyectos anunciados solo producirán 24 millones de toneladas para 2030, según la Autoridad Internacional de la Energía. Otro dato es que de los proyectos anunciados sólo el 4% cuenta con la decisión final de inversión. ¿Cómo apurar el tranco? El informe señala que se deberían introducir de mandatos para aumentar los porcentajes de hidrógeno verde, la creación de “créditos de producción” de hidrógeno o la provisión de mercados y precios garantizados para productores y consumidores de estos combustibles.

Emisiones del sector

En cuanto a cómo la industria marítima debe reducir su aporte de carbono en la atmósfera, las cosas tampoco están muy claras. Esto pese a la ruta diseñada por la OMI a través de las enmiendas a las normativas de MARPOL que comenzarán a regir a partir del 1 de enero de 2023 y en las que aplicarán por primera vez las calificaciones de eficiencia energética no solo sobre los buques nuevos, sino que se ampliarán al contemplar un “Índice de eficiencia energética de buques existentes” (EEXI) que se utilizará para calcular el Índice de intensidad de carbono (CII), el cual ha sido frontalmente criticado por MSC y Maersk.

Desde MSC se ha señalado que “la metodología propuesta [para el cálculo del CII] podría conducir a situaciones en las que la calificación del buque simplemente empeoraría porque pasa más tiempo en el puerto. Cuestionamos respetuosamente si esta consecuencia no deseada podría evitarse modificando la metodología” y a cambio propone “un indicador operativo que recompense a los buques más productivos”.

La Unión Europea ha optado por actuar por cuenta propia a través de la posible ampliación de su política ETS, o Régimen de Comercio de Derechos de Emisión en el que establece un “límite” a la cantidad de emisiones que diversas industrias pueden generar. Habrá que ver en la formulación definitiva si se impone la visión de aplicar un enfoque gradual para la industria del transporte marítimo durante los próximos cuatro años, a partir del 1 de enero de 2023 o la de una aplicación del 100% desde el inicio con una fecha a determinar.

¿Quiénes contaminan más?

Por supuesto las organizaciones no gubernamentales también tienen parte en este debate. Un reciente informe de Transport & Enviroment indica que la asignación de las emisiones por itinerario -en lugar de por bandera o por el lugar de compra del combustible- refleja como las principales economías del mundo acaparan las mayores emisiones con sus requerimientos de transporte marítimo. Así, el informe indica que las tres mayores economías del mundo, la Estados Unidos, China y la Unión Europea son responsables del 7,8%, el 15,1% y el 14,4% de las emisiones. Completan los 10 primeros puestos: Singapur (7,19%); Japón (5,2%), Australia (4,3%), Brasil (3,9%), India (2,8%), Corea del Sur (2,5%) e Indonesia (2,0%).

Entre las recomendaciones del informe destacan dos: que la COP27 debe “afirmar sin ambigüedad que el transporte marítimo internacional forma parte del Acuerdo de París” y que una vez que la descarbonización del transporte marítimo alcance una masa crítica, la OMI debería determinar fecha de eliminación global de las emisiones del sector.

Por MundoMarítimo

COP27: Lanzan plan de acción de descarbonización del transporte marítimo para mejorar las competencias de la gente de mar

Iniciativa surgió a raíz de investigación que advierte que marinos necesitan formación adicional al respecto

Un nuevo Plan de Acción, lanzado en la COP27 por organismos de la ONU, armadores y  sindicatos, establece recomendaciones para mejorar las habilidades de la gente de mar para cumplir con los objetivos de descarbonización del transporte marítimo. El plan responde a los resultados de una nueva investigación, cuyo modelo advierte que hasta 800.000 marinos necesitarán formación adicional para mediados de la década de 2030.

El transporte marítimo, que en la actualidad representa el 3% de las emisiones mundiales, tiene que pasar de los combustibles convencionales a los combustibles y tecnologías alternativos de baja o nula emisión de carbono para cumplir el objetivo mundial de mantener el calentamiento global en 1,5 °C o menos para 2050.

Los tres escenarios de reducción de emisiones evaluados en la investigación ponen de relieve la necesidad inmediata de empezar a establecer la infraestructura de formación, para garantizar que cientos de miles de los casi dos millones de marinos del mundo reciban formación y capacitación durante la transición.

Los resultados también sugieren que la falta de certeza sobre las opciones de combustibles alternativos está teniendo efectos en la formación de la gente de mar, a medida que la comunidad marítima mundial trabaja hacia una vía de descarbonización más clara en una era posterior a los combustibles fósiles.

La investigación fue realizada por la consultora marítima líder DNV y encargada por la Secretaría del Grupo de Trabajo de Transición Marítima Justa, última entidad conformada para garantizar que la respuesta del transporte marítimo a la emergencia climática sitúe a la gente de mar y a las comunidades en el centro de la solución.

En respuesta al reto de la formación que la modelización pone al descubierto, el Plan de Acción formula recomendaciones para la industria, los gobiernos, los sindicatos de marinos y el mundo académico (incluidos los proveedores de formación). Estas recomendaciones incluyen:

  • Reforzar las normas globales de formación
  • Garantizar un enfoque que dé prioridad a la salud y la seguridad
  • Establecer consejos nacionales consultivos de competencias marítimas

Stephen Cotton, secretario general de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) comentó que “los tres escenarios identificados por DNV requieren alguna forma de reciclaje de la mano de obra. La buena noticia es que los marinos están preparados y dispuestos a formar parte de esta transición. Pero la tripulación quiere saber que los combustibles que manejan son realmente seguros, y que nosotros, como industria, tenemos las vías de formación establecidas para mejorar sus habilidades. La gente de mar y otros trabajadores marítimos ya están sintiendo los efectos de un clima inestable: ríos secos no navegables, aumento de las temperaturas de la superficie del océano, puertos cerrados con olas de calor e inundaciones repentinas”.

Por su parte, Sanda Ojiambo, subsecretaria general y directora general del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, dijo que “la acción climática centrada en las personas y en la creación de empleo debe estar en el centro de una transición justa hacia el Net Zero. Este nuevo documento pone de relieve que la alineación con una trayectoria de 1,5 C requiere que se actúe ahora para apoyar la capacitación de la mano de obra marítima a medida que la industria del transporte marítimo se mueve para reducir rápidamente sus emisiones de gases de efecto invernadero”.

Finalmente, Guy Platten, secretario general de la Cámara Naviera Internacional, enfatizó que “hay una necesidad urgente de establecer la infraestructura y la formación necesarias para preparar a nuestra fuerza de trabajo marítima, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, para ayudar a cumplir nuestros objetivos de descarbonización. Esto debe hacerse desde hoy mismo, para que estén preparados y sean capaces de afrontar los retos que plantearán los nuevos combustibles y tecnologías de propulsión ecológicas y mitigar cualquier riesgo potencial para la salud y la seguridad de los buques, las comunidades, el medio ambiente y los propios marinos”.

Fuente: MundoMarítimo