Los viajes inéditos de los cruceros en medio de la cuarentena

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June 1, 2020

Más de 25 cruceros quedaron atrapados en una isla filipina y 40 se encuentran en el Altántico.

Tiempos extraños y de grandes desafíos para el sector de los cruceros. La pandemia dejó a centenares de barcos fondeados a la espera de órdenes frente a puertos y costas de todo el mundo. Solo excepcionalmente se han autorizado la entrada de barcos a algunos puertos para aprovisionarse, cargar combustible y en algunos casos pasar semanas amarrados siempre bajo un estricto control sanitario.

En Barcelona, la temporada 2020, en la que estaban previstas 861 escalas, se vio afectada de lleno por la suspensión de viajes de las compañías y, por ejemplo, el mes de abril quedó en cero, mientras que mayo queda, por ahora, con dos escalas, la del Norwegian Breakaway, de 325 metros de eslora, que llegó el pasado 14 de mayo en viaje directo desde Port Canaveral, en Estados Unidos, tras un viaje de casi medio mes sin paradas intermedias solo con tripulantes que durante estos días fueron abandonando el barco con destino a reencontrarse con sus familias y sus hogares en diferentes países. El barco zarpará con una tripulación técnica mínima y partirá rumbo a Marsella para entrar en astilleros donde será revisado, reparado y renovado.

Una escala de emergencia

El segundo buque que realizó escala en Barcelona recibió un permiso especial para entrar en el puerto por parte del Ministerio de Sanidad: el Seven Seas Explorer, un barco boutique de la división de lujo del holding NCL: Regent Cruises, que en circunstancias normales lleva 490 pasajeros atendidos por una tripulación equivalente: 490 profesionales.

Imagen de satélite de Coco Bay con cruceros fondeados. (Planet Labs Inc / AFP)

En este viaje, el buque solo llevaba tripulantes y como el otro barco del grupo NCL también llegaba de Florida, concretamente de Miami, en viaje de repatriación de tripulantes a Europa. Durante el largo viaje transatlántico, dos de los tripulantes con síntomas de COVID-19 fueron sometidos a aislamiento preventivo y al llegar al Mediterráneo se solicitó entrar en el puerto de Barcelona, el más importante de Europa en este sector.

Según comentó un vocero de la compañía, tras recibir el permiso para amarrar en el muelle, los dos miembros de la tripulación en aislamiento se sometieron a una prueba serológica para detectar anticuerpos COVID-19 por parte de las autoridades portuarias y dieron positivo de los anticuerpos del virus.

Viajes inéditos por todo el mundo

La excepcional situación generada por el coronavirus y las medidas preventivas de autoridades sanitarias, gobiernos y aerolíneas, provocaron acciones nunca vistas en el sector: en las primeras semanas, el gran reto fue el regreso de miles de pasajeros a sus hogares desde puertos de todo el mundo, una operación muy complicada teniendo en cuenta que las aerolíneas ya estaban dejando de volar a muchos destinos y que algunos viajes entre países eran casi imposibles por las restricciones de entrada.

El segundo gran desafío que afrontaron las compañías una vez que pudieron repatriar a sus pasajeros, fue mantener a sus tripulantes con buen ánimo mientras pasaban los días y no se sabía el tiempo que quedaba para el regreso a la operación normal. La mayor parte de las empresas actuaron con lógica y los empleados, sin bajar a tierra, pudieron alojarse en cabinas y suites de pasajeros, en lugar de las de los empleados, para que la larga espera fuese más llevadera.

Sin embargo, la parada total del sector se está alargando más de lo deseado y algunas compañías de cruceros no esperan volver a recibir pasajeros hasta dentro de unas semanas o meses, por lo que, a falta de transporte aéreo intercontinental, los barcos dedicados a viajes de turismo se han convertido en buques de pasaje convencional para llevar a sus tripulantes de vuelta a casa tras meses de ausencia.

Estos días se están viendo escenas inéditas, por ejemplo, en la bahía de Manila, donde más de 25 grandes buques de crucero se han quedado fondeados, tras haber realizado largas travesías desde Europa y América para repatriar a sus tripulantes de esos países. El grueso de esos barcos nunca había viajado a ese país, de donde proceden muchos tripulantes de barcos de turismo, aunque suele estar fuera de los circuitos habituales de las navieras.

Lo mismo sucede en el área del Atlántico que queda entre la costa este de Florida y Bahamas: casi cuarenta buques de crucero están a la espera de órdenes e incluso transfiriendo tripulantes de un buque a otro, cumpliendo siempre con protocolos sanitarios, para regresar a sus hogares en todos los continentes, un reto logístico y económico para un sector que en los últimos años no había dejado de crecer y que tiene en varios astilleros de Europa, los grandes especialistas en construcción de estos buques, varias unidades por entregar.

(Fuente: Javier Ortega Figueiral/La Vanguardia)

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