Pandemia impacta sobre el transporte

Entre el transporte marítimo de carga, especialmente de contenedores, y el transporte aéreo de carga y pasajeros, se han repartido la peor parte de los efectos de la pandemia. Hasta fines del primer trimestre de 2020, las acciones de las compañías marítimas Maerks y Evergreen habían caído 37% y 26% respectivamente a pesar de sus esfuerzos de ajustar sus previsiones financieras.

Fuentes especializadas y portales navieros señalan que las diez compañías navieras más grandes del mundo que mueven ¾ partes del comercio mundial de contenedores, han cancelado salidas en sus principales rutas hasta en un 20%.

El año 2019 se movilizaron 160 millones de TEUs, previéndose que el año 2020 en el escenario más optimista -con una reducción del comercio mundial del 13%- se llegarían a movilizar 140 millones de TEUs mientras que en el escenario pesimista –con una reducción del comercio mundial del 32%- tan solo se movilizarían 109 millones de TEUs, lo que representaría una utilización del 50% de la capacidad de transporte marítimo actual, algo insostenible para muchas navieras.

Por su parte en el transporte aéreo, el fin de semana pasado, la colombiana Avianca se declaró en quiebra, acogiéndose al Código de bancarrota de los EEUU, siendo la segunda línea aérea más grande de Latinoamérica, mientras que el resto de las líneas aéreas en Europa, América y Asia solicitan fondos de inyección de capital o financiamiento blando a sus respectivos gobiernos para poder mantenerse en el aire.

La suspensión de vuelos en las terminales aeroportuarias y el temor de los pasajeros han reducido casi un 100% el tráfico de carga fraccionada como los envíos Courier, envíos postales y equipaje no acompañado.

Según Flightracker24 una empresa de tracking del tráfico aéreo mundial, a marzo de 2020 se habían reducido los vuelos de las principales líneas aéreas globales en un 55% y el promedio de despegues de 175 mil vuelos diarios en 2019 se había reducido a casi 80 mil vuelos en los últimos días de marzo 2020. Estos datos relativos al transporte marítimo y aéreo nos dejan claro que al menos este año no volveremos a la normalidad, y en todo caso se habrá generado una nueva normalidad, muy distinta a la que conocíamos antes de la pandemia.

El transporte carretero y férreo tampoco salen ilesos del impacto de la pandemia, pese a que el transporte terrestre de carga internacional en ningún momento fue suspendido durante los periodos de cuarentena y restricción del tráfico vehicular, esto en razón a la necesidad de los países de no interrumpir las cadenas de suministro de alimentos, implementos médicos, medicamentos y equipos de protección personal.

El impacto al transporte viene por el lado de la reducción de la demanda interna (importaciones) y externa (exportaciones), además de las disrupciones en las cadenas de suministro y distribución provocadas por las demoras y suspensión de compras, sobre stock en los puertos y aduanas y el cierre de los comercios.

Una reciente encuesta de las asociaciones de transporte del Brasil, la mayor economía de América Latina, referida en un artículo de Moviliblog del BID señala que las empresas de trasporte carretero habrían reducido sus ventas en un 40%, y que el 70% de las empresas confronta problemas de liquidez e inclusive casi el 50% podrían declararse insolventes en 30 días.

Otro estudio del mismo BID señala que las empresas de servicios entre ellas las de transporte, en un escenario optimista de reducción de los ingresos en un 20%, solo el 60% de las empresas podrían seguir operando hasta el tercer cuatrimestre de 2020, mientras que en un escenario pesimista de reducción del ingreso de un 60% solo el 40% de las empresas podrían llegar a fines del último cuatrimestre del año.

En Bolivia la situación no se pinta mejor. En el último reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior – IBCE sobre Transporte y Logística se da cuenta de una estrepitosa caída del 87% en el volumen importado de carga aérea al primer trimestre del 2020, mientras que el transporte de carga de importación por carretera se redujo en 24%, por su parte el volumen de carga de exportación se ha mantenido similar al primer trimestre de 2019, exceptuando el transporte por ducto que se incrementó un 12%. Si consideramos que el sector del transporte terrestre boliviano venía golpeado del último trimestre de 2019 con una muy baja rotación y utilización de su capacidad de carga, esta coyuntura los deja en crítica situación.

Sin duda que nuestro sector de transporte internacional y más aún el transporte nacional (interdepartamental e interprovincial), en todos sus modos, requiere de una urgente atención del gobierno, al igual que el resto de las empresas productivas, al ser este un sector transversal y vital para la economía del país.

Análisis de la situación del transporte marítimo mundial

Carlos Tejedor, consultor en cargas masivas y de proyecto en Plate Brokers Argentina, analiza los posibles efectos de la pandemia en las diferentes ramas del transporte marítimo.

A principios de 2020, el mundo tenía previsto un crecimiento económico de 3%, pero desde la aparición del COVID-19, se estima que la economía global caerá 3%, lo cual representa una diferencia de 6%, que podría ser incluso superior. De acuerdo con el FMI, marcará la mayor desaceleración desde la década de 1930.

China venía creciendo a una tasa de 6% anual, y ahora se espera que no crezca o lo haga muy poco. Y esto impactará directamente en la economía argentina, porque es su principal comprador de materia prima. Asimismo, Estados Unidos esperaba un crecimiento de 2% y ahora, una caída abrupta de al menos 6%.

Estas proyecciones van cambiando día a día, a la par de la pandemia. Si bien China empezó a producir nuevamente, al igual que otros países asiáticos, Europa está tratando de salir del pico de la pandemia, y en América aún no llegamos. Esta es una foto de una película con un final bastante incierto, porque no sabemos cuando terminará ni como.

Desde que inició la pandemia, en las líneas de contenedores se cancelaron más de 400 salidas y todo indica que la tendencia seguirá. Esto obliga a las empresas a cancelar servicios completos o a fusionarlos con otros, por lo que se espera una caída de 25-30% del tráfico total en el primer semestre de 2020. Muchos buques se van a line up (espera) y si la situación no mejora, seguramente muchos tendrán que ser destinados a desguace, principalmente las unidades más antiguas. Hoy, hasta la industria del desguace se encuentra detenida, ya que los países en los que se realiza están en cuarentena.

Las líneas esperan poder utilizar los buques más nuevos, especialmente los ultra large, que deberían salir este año, aunque deberá analizarse cuándo pueden ser introducidos en los diferentes tráficos. Si bien la mayoría del transporte de contenedores está en manos de unos pocos jugadores, se ve claramente que algunos están mejor preparados que otros para el futuro.

Otro problema que enfrentan las líneas es el incremento de cargas que se están acumulando en puertos y depósitos, ya que la paralización de actividades produce cancelaciones de cargas y posibilidades de entrega. Muchas líneas están ofreciendo a las cargas distintos hubs para almacenarlas, aunque esto planteará un problema de espacio en diferentes partes del mundo en un corto plazo.

Los buques tanqueros son los ganadores en medio de la pandemia, no por su utilización para el transporte de combustible en sí mismo, sino por la posibilidad que ofrecen para almacenar los excedentes de producción. Ante la caída de la demanda en la industria y el transporte en general, el almacenaje de combustible está casi colapsado y se están alquilando buques tanqueros para tal fin. En algunos casos y dependiendo del segmento, el valor diario de alquiler es superior al establecido antes de la pandemia.

Los graneleros conforman un sector que está siendo golpeado fuertemente y revela números negativos. La dramática caída en la demanda de materias primas para la producción de bienes afecta directamente la demanda de buques graneleros. Esperan un tercer trimestre mejor, pero aun así no verán ganancias en un futuro cercano.

La caída de la economía china, que sufre una reducción de sus exportaciones manufacturadas, está llevando al aumento de los niveles de desempleo en el país asiático. Es posible que el gobierno chino se refugie en la inversión en infraestructura interna, como lo hizo en el pasado, lo que podría incrementar la demanda de mineral de hierro y de otras materias primas.

Entre los analistas optimistas, se encuentran quienes están apostando a los estímulos gubernamentales de algunos países como salvavidas en este contexto. Creen que los estímulos para combatir los efectos del virus podrían llegar a 10,5 trillones de dólares, según lo que se está legislando en varios países. Esto es el equivalente al 12% de la suma total del PBI mundial.

Mientras tanto, el transporte de alimentos y de granos ayuda a mantener algunos armadores a flote.

Los cruceros conforman un segmento que está detenido, sin pasajeros y sin ingresos, y que fue brutalmente afectado. Siempre ha sido un negocio altamente rentable, por lo que en apariencia podría aguantar el impacto este año, pero aún es incierto cuándo podría reactivar, ya que en el corto plazo se espera que las personas posterguen cualquier decisión vinculada con la recreación en altamar, por miedo a contagios y por poner a resguardo sus ahorros, ante la incertidumbre en las economías personales que están viendo afectadas.

En los car-carriers también bajó mucho la demanda, especialmente en Estados Unidos y Europa: la baja se estima cercana al 30%, pero a pesar de esto, se espera que se estabilice a fin de año o principios de 2021. Cabe aclarar que la estabilidad no necesariamente significa una mejora.

Resumiendo. Estamos ante un acontecimiento nunca antes visto, todavía con un final incierto, pero ya con efectos económicos devastadores a nivel mundial. Con más de un tercio de la población en cuarentena, es de esperar que muchas empresas o negocios desaparezcan, afectando seriamente el empleo, y el efecto inmediato de esto es la baja del consumo. Deberemos esperar a ver si ocurren cambios significativos luego de la pandemia: cambios que esperábamos en el mediano plazo se podrían acelerar, como el teletrabajo, la automatización o la descentralización de los lugares de trabajo.

El negocio marítimo siempre fue de capital intensivo y como tal, algunas empresas quedarán mejor posicionadas que otras. Durante las últimas décadas, se venía produciendo una concentración de servicios, especialmente en el rubro de contenedores, y parece que los efectos de la pandemia podrían acelerarla. Por ahora, las empresas tratan de sobrevivir de la mejor manera posible, tomando decisiones para sobrellevar la coyuntura.

A nuestro país también lo toma en una situación muy difícil: en plena negociación de la deuda, sin acceso al crédito y con un sistema tributario poco amigable con el sector productivo. Esperamos que el Gobierno tome nota de la gravedad que el país enfrenta y que convoque a los mejores profesionales en cada sector para buscar políticas y soluciones que nos allanen el camino hacia una salida mucho más rápida de la crisis.

No podremos salir de este escenario solamente con el aporte del sector privado. Todos los actores deberán poner un granito de arena. Algunos prevén una recuperación rápida a partir del segundo semestre en forma de V; otros, una más lenta en forma de U; y los más pesimistas, la imaginamos en una especie de L con una recuperación mucho más larga.

Particularmente, me inclino por la última posición, por la magnitud de este tsunami y por el hecho de que no tenemos ninguna experiencia previa, pero el tiempo lo dirá. No debemos olvidar que de la adversidad siempre surgen oportunidades.

Carlos Tejedor, consultor en cargas masivas y de proyecto en Plate Brokers Argentina, disertó sobre posibles efectos de la pandemia en las diferentes ramas del transporte marítimo, en el webinar “Interrogantes de la logística internacional post COVID-19”, realizado por el Foro Logístico de Buenos Aires el 28 de abril de 2020, que se encuentra resumido en https://webpicking.com/interrogantes-de-la-logistica-internacional-post-covid-19/

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El Foro Logístico de Buenos Aires es un espacio abierto a los sectores productivos, comerciales, y de servicios, conformado por un grupo de profesionales de reconocida trayectoria profesional, que a título personal se han propuesto dar apoyo al desarrollo eficiente y sustentable de las actividades logísticas, a partir de la libre expresión de sus ideas, opiniones, y experiencias, dispuestos también a ser referentes de la industria logística en la elaboración de políticas públicas en relación a esa industria.

Realizado por webpicking.com en mayo 2020